El diagnóstico es considerado como parte
de la planificación. Otros hablan de diagnóstico participativo, como si hacer
un diagnóstico se redujese a conversar con la gente acerca de sus problemas, prescindiendo
de técnicas o procedimientos más o menos formalizados. La conclusión más importante o por lo menos,
la más significativa que extraemos de esta nebulosa, es la necesidad de precisar
el significado y alcance del diagnóstico social. Antes de introducirnos en el
tratamiento de la cuestión propuesta, nos parece oportuno plantear algunas
consideraciones previas que pueden ayudarnos a la comprensión de la naturaleza
de un diagnóstico:
- Etimología del término.
- El uso del concepto de diagnóstico en el campo de la medicina y su "traspaso" a las ciencias sociales y a las metodologías de intervención social.
- El uso del término "diagnóstico" en uno de los textos fundacionales del trabajo social.
- d. "Conocer para actuar", como principio fundamental en que se basa la necesidad de realizar un diagnóstico.
El
diagnóstico social es un nexo entre la investigación y la programación; tiene
una función "bisagra" entre una y otra fase del proceso metodológico.
Sin investigación previa, no puede haber diagnóstico (al menos, un diagnóstico
medianamente serio) y, sin apoyarse en un diagnóstico, no se puede hacer una
buena programación. En un estudio sobre problemas sociales, se recogen y
sistematizan, se relacionan, se analizan y se interpretan datos e informaciones
sobre estos problemas. En un diagnóstico, además, hay que comprender los
problemas de cara a la acción. Esto supone conocer:
• Cuáles son los problemas (en un análisis
sincrónico y diacrónico de los mismos), el porqué de esos problemas en una
situación determinada.
• Cuál es el contexto que condiciona la
situación-problema estudiada.

en las etapas de funciones de trabajadores sociales tenemos como primera parte el DX. base fundamental que nos ayuda a partir para tomar acciones.
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